El sector empresarial llega intranquilo y preocupado a la mesa de negociación del salario mínimo que empieza mañana.

Las declaraciones de la ministra de Trabajo, Alicia Arango, al diario La República, en las que afirma que los trabajadores merecen un salario mínimo más alto, llenó de incertidumbre a los empresarios que esperaban una posición más flexible del Gobierno.

Según los empresarios, un aumento muy alto en el salario mínimo, sumado al pago de la prima extraordinaria que se pretende crear, por sugerencia del senador Álvaro Uribe, para los trabajadores que ganen menos de $ 2.400.000, podría poner en dificultades a las pequeñas y medianas empresas, y muchos sectores privados hablan del impacto de un reajuste alto en la creación de empleo.

Aquí valdría la pena una hojeada a la conferencia del nobel de economía Joseph Stiglitz, quien sostiene que subir el salario mínimo no daña el empleo.

Prueba de fuego para la ministra Arango, quien debe decidir entre la teoría de Uribe de subir o la de Carrasquilla, de subir, pero no tanto.