Se realizó anoche la reunión cena del presidente Duque y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Sabor agridulce.

Al encuentro asistieron dos personas más: la ministra del Interior, Alicia Arango, y el agente 001 de esta sección, que concurrió disfrazado de hombre invisible. Los dos estadistas hablaron varias horas sobre la situación general del país y los dos grandes temas del día: la guerra petrolera y el coronavirus. Al tratar el tema de la pandemia, se habló de las condiciones del Estado para afrontar la situación y el mandatario le anticipó que hoy jueves declararía la emergencia sanitaria.

El agente invisible pensó que en ese momento el vicepresidente plantearía la conveniencia de que el ministro Fernando Ruiz, de Cambio Radical, tuviera personal de su confianza para apoyar su gestión.

No se puede olvidar que el actual supersalud, Fabio Aristizábal, fue encargado por Duque para realizar el empalme con el exministro Alejandro Gaviria y eso hizo pensar que sería él quien sucediera a Gaviria. No ocurrió así: el presidente designó a Juan Pablo Uribe como ministro y a Aristizábal, como superintendente de Salud. Ahí encontró Uribe una especie de muro de Berlín y tuvo que renunciar; fue nombrado el vargasllerista Fernando Ruiz.

La bancada de Cambio Radical le pidió a Vargas Lleras que gestionara con el presidente la designación de un miembro de ese partido como nuevo superintendente de Salud y que procurara también obtener la dirección del Invima. Fue petición, repito, de la bancada, no de Vargas Lleras. Se pensó que en la comida de anoche, Vargas Lleras le plantearía la inquietud al presidente.

Aristizábal ha tenido un gran respaldo del Centro Democrático y, fundamentalmente, del expresidente Uribe y claro, de Alicia Arango, quien ejerció como secretaria privada del exmandatario durante sus ocho años de gobierno. El agente 001 invisible fue testigo de que ante semejante estado de cosas, Vargas Lleras ni planteó el tema.