Al Santa Fe, los 80 años le vienen bien. Es una buena excusa para evocar tantos días de gloria y tantos más de sufrimiento. Así es el fútbol.

Fue a Cali con la intención clara de ganarle a un gran equipo; no lo logró por su fútbol afanado de victoria, que siempre lo conduce. No fue a esconderse, no es su estilo, protegerse no es su estrategia. Su fuerza es el combate, sus jugadores son guerreros, son soldados de batalla, vestidos de blanco y de rojo, y ese fue el Santa Fe de ayer en Cali; una pelota en el palo le negó la victoria, pero cómo han crecido estos muchachos de rivera con pinta ya de campeones. Menos mal que, como jugaban, y jugaban bien, no oían las barbaridades de los mondragones, es decir, los comentaristas hinchas, que no originan credibilidad y muchísimo menos respeto. Para los aficionados, es mejor, en vez de oír, ¡ver la mágica zurda de Sherman!

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Este Santa Fe practica bien la conocida frase: «Solo denle un balón de fútbol y les mostrará lo que es capaz de hacer!». Happy birthday.