Varios miles de personas se manifestaron pacíficamente en Puerto Príncipe, capital de Haití, contra el recrudecimiento de los secuestros y contra el primer ministro, al que denuncian como ‘incompetente’ para garantizar la seguridad de la población frente a las bandas criminales.

“Muchas personas en la comunidad haitiana son víctimas de la irresponsabilidad del Estado”, lamentó Robens Dorvil, participante de la marcha ciudadana.

Estamos cansados de recibir balazos, de ser secuestrados: le estamos pidiendo al señor Ariel Henry, como ha demostrado que es incapaz, que deje el poder”, aseveró el manifestante al exigir la renuncia del primer ministro.

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Haití ha estado, durante meses, bajo el dominio de pandillas cuyo dominio se ha extendido mucho más allá de los barrios desfavorecidos de Puerto Príncipe.

“Según las alertas que recibimos, decimos que entre cinco y diez personas son secuestradas todos los días, con picos que a veces llegan a 20 por día, indicó Marie-Rosy Auguste Ducéna, activista de la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos.

“El departamento Oeste (donde se encuentra la capital Puerto Príncipe) se ha convertido en un laberinto de delincuencia, lamentó la abogada.

Exigiendo rescates de varios miles de dpolares, e incluso a veces de cientos de miles a los familiares de sus víctimas, incluso a los más pobres, las pandillas armadas han impuesto un clima de terror en la principal ciudad de Haití, donde las calles están desiertas tan pronto como cae la noche.

Los ciudadanos se ven obligados a valerse por sí mismos, ya que hay denuncias de que los secuestros son cometidos por personas que visten uniformes de la Policía Nacional de Haití.