El protagonista de esta historia nació en 1989 y fue abandonado por su madre biológica en un contenedor cuando apenas tenía unas horas de vida.

Se trata de Freddie Figgers, quien tras ser abandonado por su progenitora y gracias a que  un vecino lo escuchó llorar, pudo sobrevivir.

El entonces pequeño fue llevado a un hospital donde pasó dos días y después fue trasladado a un hogar de paso donde una pareja lo adoptó.

Figgers contó a la cadena BBC que cuando era niño lo llamaban “bebé basura” y otros niños le decían “nadie te quiere, eres sucio”.

 

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Recuerdo ocasiones en las que me bajaba del micro escolar y otros niños me agarraban y me tiraban en cubos de basura y se reían de mí”, contó al medio.

Freddie Figgers vivía en una zona rural de Florida, en Estados Unidos, con sus padres adoptivos Nathan y Betty, de 74 y 66 años, respectivamente cuando fue adoptado.

A los 9 años de edad y tras sufrir de un fuerte bullying en la escuela, empezó a enfocarse en su futuro ya que estaba fascinado con los computadores.

Nathan, su padre adoptivo, le regaló su primer computador con mucho esfuerzo, “era un Macintosh y estaba roto”, dijo Figgers.

 

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Así fue cómo aprendió a reparar PC’s y despertó su interés por la tecnología.

Con el paso de los años, ya cuando tenía 15 años empezó a codificar y escribir programas básicos que logró capitalizar al crear su propia empresa, la firma Figgers Computers.

La finalidad de esta era arreglar computadores en pleno auge tecnológico.

Formó una gran base de datos de clientes y a los 23 años recibió su primer sueldo millonario tras crear un programa de rastreo GPS para una empresa en Kansas al cual vendió por 2,2 millones de dólares.

 

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Dicho dispositivo lo probó por primera vez en su padre Nathan Figgers para rastrearlo porque había desarrollado la enfermedad de Alzheimer, en 2014 su padre y apoyo, falleció.

Antes de su partido, sus padres adoptivos le contaron la historia de su abandono y cómo fue llegó al hogar de los Figgers.

Aprendí que el dinero no es más que una herramienta y me propuse hacer todo lo posible para tratar de dejar el mundo mejor cuando sea mi turno de irme, porque mi padre, sin ser rico, tuvo un impacto en la vida de mucha gente, y yo quería hacer lo mismo” dijo Freddie a la BBC.

Con el paso de los años, el ya hombre tiene 32 años y gracias a sus más de 80 programas tecnológicos pasó a ser un millonario empresario que es ejemplo para muchos jóvenes que han sido abandonados en Estados Unidos y el mundo.