España y Marruecos entraron en su mayor crisis diplomática en los últimos veinte años, con la llamada a consultas por parte de Rabat de su embajadora en Madrid, Karima Benyaich, y ello tras la entrada en Ceuta de casi 8.000 emigrantes irregulares llegados desde Marruecos.

Fuentes diplomáticas marroquíes confirmaron esta llamada a consultas sin dar más detalles, por lo que se desconoce si tendrá un plazo preciso o la fecha de su retorno a Madrid queda abierta.

 

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Benyaich había sido llamada poco antes a la sede del ministerio de Exteriores en Madrid, donde la ministra Arancha González-Laya le expresó su “rechazo” y “disgusto” por la entrada masiva de migrantes a Ceuta.

Ninguna fuente en Marruecos ha dado desde ayer explicaciones sobre la avalancha de emigrantes en Ceuta, inédita en la historia de España.

La oleada migratoria se produce en medio del descontento y enfado marroquí por la entrada y hospitalización en España del secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, ingresado por coronavirus desde hace semanas en un hospital de Logroño.

 

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El malestar de Marruecos ha ido “in crescendo” ante las “razones humanitarias” invocadas por España para aceptar la presencia de Ghali: primero fue una convocatoria del embajador y luego vinieron dos comunicados inusualmente duros con España.