El ministro de Agricultura y Alimentación danés, Mogens Jensen anunció este su renuncia por la tormenta política generada por ordenar el sacrificio de toda la población de visones de Dinamarca.

Esto, al encontrarse una mutación del coronavirus que podía afectar a la efectividad de las futuras vacunas contra la COVID-19.

El Gobierno danés ordenó el pasado día 4 el sacrificio de los 15 millones de visones que hay en las granjas de Dinamarca, primer productor mundial, pero días después se descubrió que no tenía cobertura legal para ello, solo donde se hubiera detectado contagio o en su zona próxima.

«Está claro que es absolutamente necesario para mí tener la confianza de los partidos del Parlamento para desempeñar mi cargo y considero que ya no tengo el apoyo requerido. Por eso siento que debo presentar mi dimisión», declaró hoy a la televisión pública DR Jensen.

Primeros casos en junio

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Los primeros casos de coronavirus en visones fueron detectados en junio y el Gobierno ordenó entonces el sacrificio de todos los animales de las granjas afectadas, a la vez que incrementó las medidas de control en el resto de instalaciones.

Según revelaron medios daneses estos días, las autoridades sanitarias advirtieron ya en septiembre de las dificultades para controlar el contagio en las granjas y recomendaron aislar a los criadores y empleados, un consejo que no fue seguido.

Solo cuando hace dos semanas el Instituto Serológico avisó de que algunas de las variedades podían afectar a las vacunas, el Gobierno decretó el sacrificio de toda la población de visones.

Más de 200 personas se han contagiado con una de las cinco mutaciones del virus detectadas en visones; no se han detectado nuevos casos en dos meses.