Entre 2002 y 2010 se vivió la primera guerra a muerte entre las guerrillas de las Farc y el Eln en Arauca.

Por lo menos 500 civiles fueron asesinados y más de 600 guerrilleros de los dos grupos a lado y lado de la frontera.

Era una guerra por control territorial y fue justamente eso, repartirse el territorio lo que devolvió la paz a la región.

Hoy las cosas son distintas, las disidencias de las Farc en cabeza de Jerónimo o Arturo‘ buscan establecer un nuevo un corredor del narcotráfico y de laboratorios en territorio venezolano.

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Tiene una connotación que es la aparición del Clan del Golfo que junto a las disidencias tratan de establecer una nueva ruta del narcotráfico, a la que se suma la organización criminal venezolana conocida como “El tren de Aragua”, asegura Juan de Jesús Torres, miembro de la Dirección Nacional del Partido Comunes y líder social del departamento de Arauca.

Este es otro proceso. Son las mismas Farc que habíamos conocido. Ahora la connotación es de crimen organizado y narcotráfico”, dice Diego Alejandro Restrepo, analista del conflicto de la Fundación Paz y Reconciliación.

El acto terrorista de anoche contra la sede de las organizaciones sociales es interpretado como una declaratoria abierta de guerra entre las disidencias y el Frente de Guerra Oriental y contra las organizaciones sociales.

Sonia López vocera del colectivo de Derechos Humanos Joel Sierra y una de las sobrevivientes del atentado terrorista de ayer, expresó que ya habían alertado el riesgo que corrían las organizaciones sociales tras conocerse un audio en el que ‘Antonio Medina’ un comandante de las disidencias amenaza a los líderes y da la orden de asesinarlos.

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A pesar de la presencia militar y el reforzamiento de la seguridad, para los expertos la falta de comunicación entre los gobiernos de Colombia y Venezuela agrava la situación.

La ruptura de las relaciones entre Colombia y Venezuela fortalecieron la presencia de la criminalidad en la frontera. Esta zona se volvió caldo de cultivo de nuevos actores armados”, explica Restrepo.

Si la primera confrontación duró cinco años, esta vez los analistas, piensan que puede ser diferente.

Esta vez analizamos una confrontación más corta, pero mucho más sangrienta que la anterior”, advierte Torres.

Un panorama donde sin duda alguna quienes más sentirán el rigor de la confrontación son los habitantes de Arauca que piden diálogo y el cese de la violencia.