Tras el encuentro que sostuvo el presidente Gustavo Petro con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el Jefe de Estado se dirigió al popular barrio Queens en Nueva York, donde una multitud de emigrantes colombianos lo esperaban.

Al llegar a la tarima, los connacionales cantaron y celebraron al coro de “Sí se pudo” el arribo de Petro al poder y a la tarima donde se concentraban, además de ciudadanos colombianos, civiles de múltiples nacionalidades.

El mandatario nacional entregó un discurso en medio de la tos que padece (se le diagnosticó una bronquitis que sin embargo no impidió la cancelación de su agenda internacional). En su intervención, Petro dijo que, a pesar de reconocer que los colombianos no fueran tiempo atrás una nación inmigrante, la población actual ha sido protagonista en la actualidad por emigrar a otros países.

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Petro añadió el proceso de indefensión al que son sometidos los migrantes en otros países “donde ni las leyes los protegen, donde son una especie de paria, perseguidos de manera cotidiana, mirando las esquinas y protegiéndose, a veces quizás de otro colombiano”.

En anexo, Petro juzgó a las embajadas y consulados que han funcionado durante varios años como reductos de unas pocas familias y espacios excluidos que el presidente manifestó quiere convertir en “espacios de trabajo, liderados por gente trabajadora”, una intervención que avivó los aplausos entre el público asistente.