Esteban Mosquera se había convertido en un símbolo para el movimiento estudiantil. En 2018 perdió un ojo en medio de una protesta mientras tomaba fotos de las refriegas, sin embargo, no abandonó su pasión por la fotografía.

26 años tenía Mosquera, era apasionado por la música y la fotografía, su temperamento tranquilo contrastaba con la capacidad de liderazgo al interior del movimiento estudiantil.

 

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Su vida no había sido fácil, a temprana edad perdió a su madre y quedó bajo la custodia de la hermana María Clara, fundadora del colegio Las Josefinas de Popayán, la muerte de la religiosa cambió la realidad de Esteban porque nuevamente quedó huérfano.

Se había convertido en el consejero de otros manifestantes que habían perdido un ojo en medio de protestas, el quedo mutilado en 2018 mientras tomaba fotografías, desde ese momento había manifestado seguimientos de integrantes de la Fuerza Pública vestidos de civil.