“Me lesioné la espalda y él me masajea, pero hubo unas veces que me bajaba la lycra y los calzones y me masajeaba las nalgas, era a tocarme súper fastidioso y cada vez que escuchaba a una persona, como que de una vez subía la ropa”.

Así narró a este noticiero el pasado 18 de enero los presuntos abusos que fue víctima a manos de su entrenador Giovany Vega Blanco, esta joven atleta de Bucaramanga. Las denuncias tuvieron eco en la Fiscalía que lo llevó a juicio y un juez de garantías lo envió prisión el pasado viernes, sin embargo, el acusado sigue libre sin explicación alguna.

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“Las víctimas están consternadas por esta situación que es algo inexplicable, cómo que ordena el juez la detención en establecimiento penitenciario y no la han hecho efectiva”, indicó Juan Gabriel Henao, presidente de la Liga de Atletismo.

Sofía Ayala, atleta de alto rendimiento, señaló que los daños sicológicos y la falta de apoyo son insuperables.

Sumado a la grave situación, hoy nadie entiende cómo el propio instituto del deporte le tiene aún adjudicada al demandado entrenador una oficina y una batería de baños donde se habrían cometido los abusos.