Desde el miércoles 18 de enero y hasta que las directivas terminen su viaje a Washington, el Senado está acéfalo, es decir sin cabeza o jefe. El presidente y los dos vicepresidentes se fueron a una conferencia paralela al juramento de Donald Trump y nadie quedó encargado.

Los dos vicepresidentes aprobaron el viaje del presidente y sus viáticos y éste con cada uno de ellos aprobó el viaje del otro, a pesar de que la ley les prohíbe viajar por cuenta del erario público.