En el marco de las investigaciones sobre el abuso sexual sistemático llevado a cabo por sacerdotes durante décadas en Pensilvania, el fiscal general de dicho estado, Josh Shapiro, aseguró tener pruebas que demuestran la complicidad del Vaticano en el encubrimiento de los abusos sexuales a más de 1.000 menores.

Las pruebas recaen en el conocimiento de la santa sede de la transferencia sistemática de sacerdotes acusados a otras parroquias.

Y pese a que Shapiro no se refirió específicamente al papa Francisco, sus declaraciones se dan luego de que el arzobispo Carlo María Viganó solicitara mediante una carta, de once páginas, la renuncia del papa, asegurando que el sumo pontífice sabía de las acusaciones de abuso sexual en contra del cardenal de Washington, Theodore McCarrick, mucho antes de aceptar su renuncia, el mes pasado.

Viganó ha sido un crítico frecuente del papa por su liderazgo informal, y hace parte de la corriente tradicionalista de la Iglesia estadounidense.