Entre sus confesiones, se destacan la muerte del ex alcalde del municipio de Valencia en el departamento de Córdoba en 2001. El propio jefe paramilitar dio las coordenadas de las fosas comunes donde posiblemente se encuentra enterrado el cuerpo de Juan Negrete Martínez, quien fuera elegido para esa magistratura para el periodo comprendido de 1992 y 1994.
         
Murillo Bejarano dijo al fiscal que lleva el caso, que no participó en la muerte de Janet Torres, la hermana del guerrillero “Pablo Catatumbo”, a pesar que a comienzos de este año, él mismo entregó las coordenadas para  localizar sus restos.

Mencionó pero tampoco admitió de las presiones y desapariciones que fueron sometidas las familias que pertenecían al grupo de las “Madres de la Candelaria”, que conglomeraban a victimas de los paramilitares en el departamento de Antioquia. 

Reveló también que Monseñor Isaías Duarte Cancino, quien fuera asesinado por las FARC, hacía parte de un grupo secreto de gente “ilustre” que tenían pactos y relaciones cercanas con la organización paramilitar y que varias veces se reunieron los jefes máximos encabezados por Carlos Castaño Gil.

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Entre los “ilustres” se encontraban personajes como el entonces ministro del Interior Horacio Serpa Uribe y el facilitador de Paz del departamento antioqueño, Sergio Fajardo. 

Colprensa.