Confiada en Dios se mostró Liliana Campos, muchos no saben su nombre pero la ven y saben que es “La Madame”, la mujer que generó un escándalo cuando la Fiscalía la acusó de trata de personas, concierto para delinquir e inducción a la prostitución. Hoy dice que estar en la cárcel ha sido un momento de reflexión.

“Es una experiencia única, una experiencia que me enseñó a tomar reflexión, pues todo lo que dicen los medios es falso. En su momento se sabrá la verdad y ahorita sólo disfruto estar aquí, el estar con mis compañeras, los errores a veces sirven para una enseñanza”, dijo Campos.

Asegura que está tranquila y que han sido muchas las mentiras que se han dicho en su caso, no niega su relación con la prostitución y rechaza acusaciones de haber trabajado con cualquier persona que no tuviera cédula.

“Aquí tienen a una mujer, a una madre y un ser humano, no ese ogro que me pusieron los medios, que me puso la prensa e incluso la Fiscalía, que soy una depredadora de menores, que soy una proxeneta, ¡negativo!, estoy aquí privada de mi libertad y la prostitución en Colombia no ha terminado, no va a terminar y es legal. Yo no obligué a nadie, no inducí a nadie, y el 75% de lo que han dicho es mentira”, sostuvo “La Madame”.

Sobre su origen contó que nació en Blas de Lezo, un barrio popular de Cartagena, se mudó a Estados Unidos y cuando volvió inició su nueva historia.

‘La Madame’, lleva 52 días en la cárcel de San Diego, donde ha sido recibida con agrado por las 144 reclusas del único centro penitenciario de mujeres de Cartagena, y hasta se encarga de maquillar y peinar a las detenidas para un reinado, recordando sus épocas de reina de belleza en el certamen de la Esmeralda donde participó en los años 80, en los Estados Unidos.

Esta mujer, que manejó miles de millones de pesos y tenía decenas de mujeres a su cargo, se pasea por los deteriorados pasillos del penal con su ropa deportiva, como si estuviera en el patio de su casa, afirma que se sabrá la verdad, que ella no es la única.

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“Yo tenía modelos profesionales también incluso de la farándula, pero no es el momento de yo decir nombres. El Gobierno nacional sabe, dentro de la misma política, dentro de los mismos medios hay modelos que son prostitutas, hay personas importantes que soy gays, que consumen drogas, pero a mí fue a la que le echaron el agua sucia», manifestó Campos.

Para Liliana, todo su caso ha sido una estrategia de la Fiscalía y el Gobierno para tapar la verdad y reiteró que nunca ha buscado a una mujer para que trabaje con ella.

“Lo que hice con las chicas que me buscaron a mí para trabajar, fue darles una oportunidad, muchas de las chicas pagaron su universidad con lo que ganaban en mis eventos, no todo fue prostitución, no todo fue sexo, habían niñas de compañía, yo tenía niñas profesionales también”, agregó.

Liliana ya tiene 40 años y cuenta que se arrepiente de haber sido confiada y no haber movido su empresa. El juicio por su caso apenas inicia y aunque no confía en la justicia ordinaria, espera que la del cielo tenga misericordia de ella.