El colegio Aurelio Martínez Mutis de Puente Nacional, Santander, celebró hace dos años, en grande, que su profesora de química fuera escogida, nada menos que como la maestra de maestros de Colombia.

El jurado tuvo en cuenta que María del Rosario Cubides había logrado convertir su clase de química en una oportunidad para que los alumnos se hicieran inventores y transformaran sus conocimientos en empresa. Los ojos de todo el país estuvieron puestos sobre la mejor profesora del país y el colegio de Puente Nacional, que se convirtió en ejemplo de educación creativa y práctica.

El presidente de la República exaltó las cualidades excelsas de la maestra y el gobernador de Santander, de esa época, prometió que le daría al colegio un bien dotado laboratorio de química para que la insigne pedagoga y sus destacados discípulos tuvieran herramientas para volver realidad su imaginación.

Palabras bonitas, bonitas promesas. pero han pasado dos años, y el rústico laboratorio del colegio, en lugar de mejorar ha empeorado.

El actual gobernador de Santander dice que no sabe qué fue lo que prometió su antecesor y a los estudiantes de química la única FORMULA que les quedó fue decir:

Qué tal esto!

En el año 2006 el colegio  Aureliano Martínez Mutis en Puente Nacional,  Santander, pasó del anonimato a tener reconocimiento a nivel nacional.

Y todo por cuenta de la profesora de química María del Rosario Cubides.

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Ella se convirtió en la mejor profesora del país, porque sus alumnos aprendieron química y física sin laboratorio.

“Fui recursiva, utilicé el medio, utilicé un invernadero, elaboramos talco, shampo, y pomadas con materiales del medio».

Orgullosos de la profesora de su departamento y municipio, el gobernador y el alcalde, también le ofrecieron premio.

“Prometieron construir laboratorio como tal, con mesones, instalaciones de  agua, de gas».

La promesa vino nombre propio, por parte del entonces gobernador de Santander, Coronel Hugo Aguilar Naranjo.

“El gobernador prometió laboratorio completo, incluso prometió hasta microscopio para estudiar microorganismos y virus».

Eso fue hace dos años, pero todavía no hay laboratorios.

“Solo tenemos dos mesitas de metal que no son propias para química, necesitamos pipetas, vasos de precipitado para que los estudiantes puedan hacer sus experiencias».

“estamos trabajando con las uñas”

Sólo cuentan con cinco tubos de ensayo, y un mechero, para más de 50 estudiantes. Por eso todos en el centro educativo, estaban esperanzados en la dichosa promesa.

“A raíz del premio el señor gobernador prometió la instalación».

Promesa que sólo se quedó en palabras.

“Esa promesa se hizo en reiteradas ocasiones pero no cumplió»

“Para qué prometen si no cumplen”.

Mientras el gobernador prometió la dotación, el alcalde dijo que construiría la instalación.

“Se nos prometió un auxilio por haber ganado el premio, el señor alcalde hizo una contratación, se le dio para un laboratorio».

Sólo días después llegó el maestro de obra enviado por el alcalde, que en principio, dijo que había qué levantar el techo. Pero se llevó las tejas y jamas volvió.

“Necesitamos  estas sillas para poder estudiar y necesitamos el techo para los salones».

Por eso ahora y luego de más de dos años, en el colegio sólo esperan que la actual administración departamental pueda cumplir lo que les había prometido.

“Para ver si él destina recursos para apoyarnos en la construcción de nuestro laboratorio»

“Quisiéramos ver el apoyo que nos quieren dar»

Apoyo que  tendrá que esperar a que la actual gobernador de Santander se empape de lo que sucede en uno de sus municipios.

“No tengo ni idea, voy a averiguar de que se trata y si toca hacer algo que le corresponda al gobierno departamental toca, pero por el momento ni idea».

Mientras tanto, a la profesora Rosario y a sus alumnos les toca seguir experimentando en estos improvisados lavaderos, donde también estudian una fórmula  para lograr que les cumplan con lo prometido.