A los seis años, Teresa Mejía quedó en silla de ruedas por una enfermedad… Sin embargo estudió, fue a la universidad y encontró varios trabajos en los que se desempeñó por más de 12 años… Siempre le descontaron sus aportes de salud y pensión, pero ahora los médicos dicen que no puede trabajar más y las aseguradoras, que puntualmente le descontaron, hoy sostienen que no le pueden dar pensión de invalidez porque ella realmente estaba inválida desde el comienzo y  nunca pudo haber trabajado, formalmente hablando… ¡Que tal esto!

Teresa Mejía sufrió de Polio a los seis años de edad, sin embargo ese no fue un problema que le impidiera estudiar y hacer una carrera profesional en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en Duitama, Boyacá, donde se graduó como administradora industrial, tras superar no sólo las materias sino algunos obstáculos físicos.

Son hartos pisos, no hay ascensor y no hay rampas.

Con título profesional en mano, se presentó a un concurso en busca de su primer empleo.

“Resulta que una persona que demuestra ante una empresa, que entra a una empresa por concurso y gana el concurso y que la empresa lo recibe, es porque puede trabajar”.

Claro que podía trabajar y tras ganar el concurso ingresó como asesora de proyectos de desarrollo en las zonas rurales del departamento de Boyacá, como empleada de Pastoral Social de Duitama.

“Algunos de esos sitios no son accesibles en carro, entonces llega uno hasta cierta parte  y de ahí toca a caballo, entonces pues me ayudaban a subir al caballo y a donde fuera necesario allá iba.

Obviamente como empleada tenía que cumplir con todos los requisitos legales: seguridad social, pensiones y cesantías, entre otros.

Desde el primer día en que yo entré a trabajar, la empresa me afilió y se cotizó, se cumplió con todos los requisitos.

Y como cualquier colombiano que quiere mejorar sus condiciones de vida un día cambió de trabajó y se fue al departamento de contabilidad del Cementerio de Duitama.

Milena “Fue como compañera de trabajo y siempre una persona destacada acá en sus labores que desempeñaba.

Después pasó al cementerio de Sogamoso, y tras doce años de trabajo ininterrumpido, sus problemas de salud llevaron al médico a darle una mala noticia.

“Me dijeron los médicos que ya no podía seguir trabajando”.

Empezó a hacer los trámites para su pensión por invalidez, porque había perdido su capacidad laboral en un 71 por ciento.

Seguros Bolívar dice que si, que da los porcentajes, pero pone como fecha de estructuración de invalidez la edad de seis años.

La estructuración de invalidez a partir de los seis años, es la edad que ella tenía cuando sufrió polio y es ahora el argumento utilizado tanto por el fondo de pensiones como por la reaseguradora para no pagar. Por esa razón Teresa llevó el caso hasta la junta Nacional de Calificación de Invalidez, donde también le dijeron que su imposibilidad laboral empezó a los seis años de edad cuando le dio polio.

Por todo lo anteriormente mencionado se determina que la fecha de estructuración es el 7 de agosto de 1961”.

Es decir que desde niña estaba en imposibilidad de trabajar.

Una de las normas para que pensionen a una persona es que haya trabajado los tres años inmediatamente anteriores a la fecha de estructuración de invalidez, si a mi me la ponen a los seis años de edad, yo no podía estar trabajando desde los tres años de edad.

Sobre el tema hay jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia en la que se deja en claro que una cosa es el padecimiento de una enfermedad y otra es el momento en que esa enfermedad impide que la persona pueda trabajar.

Juan Carlos Molina Abogado. “Hay personas limitadas físicas que están en silla de ruedas y por ese solo hecho ya tienen mas del 50 por ciento de su capacidad laboral perdida, pero no quiere decir que salgan del mercado laboral”.

Sin embargo a Teresa Mejía le tocó asesorarse del abogado y llevar su caso hasta el juzgado primero laboral de Sogamoso.

“Estoy pensando que es un poco complicado esto de que como ciudadano yo tengo todos los deberes del mundo, pero cuando voy a reclamar derechos, entonces las cosas cambian, ya no soy un ciudadano igual a los demás”.

Durante doce años cotizó puntualmente para su pensión, primero con Pensiones Colmena que luego fue comprada por Pensiones Santander y ahora por AIG.

“La plata de ella en ese momento si valió, pero ahora que ella necesita que le devuelvan el favor por una cuestión legal, absolutamente legal y humanitaria, ahí si no se la reconocen.

La razón humanitaria a la que hace referencia el abogado es que Teresa Mejía depende de si misma para sobrevivir, y ahora en silla de ruedas necesita de otra persona que la ayude a movilizarse, con otro agravante.

“Yo en este momento no tengo quien me sostenga económicamente, es más conmigo vive mi papá que tiene 94 años y él depende de mí”.

El abogado que lleva el caso considera un desgaste judicial el haber tenido que llevar el caso ante un juez, cuando las normas en estos casos son claras.

Uno repregunta si la norma está como aterrizada, está como en la realidad del país, en un Estado Social de Derecho que permita que una persona en estas condiciones requiera ir ante un Juez de la República para que le reconozcan esto”.

Mientras el fondo de pensiones insiste en que no procede el pago por la enfermedad que ella sufrió a los seis años y ella en que si tiene derecho, quien tiene la última palabra es el juez primero laboral de Sogamoso.