Federico Gaviria, el nuevo actor del caso de los sobornos de Odebrecht, aceptó cargos y de inmediato empezó a involucrar a políticos de varios partidos que ayudaron a la multinacional a conseguir sus negocios.

Gaviria se presentaba como estructurador de contratos y garantizaba el éxito de los negocios basado en sus buenas relaciones empresariales y del mundo político.