En el proceso penal por las presuntas relaciones con paramilitares del exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos, posible precandidato del uribismo a la Presidencia de la República, la Corte Suprema le pidió al Consejo de la Judicatura, en 2014, que investigara al hoy extraditable exjefe anticorrupción de la Fiscalía Gustavo Moreno porque este, siendo el Defensor ante la Corte del exgobernador, le dijo a la Sala Penal que suspendiera audiencias durante una semana porque él no podía asistir debido a que tenía otro compromiso profesional que era inaplazable e intransferible.

Moreno argumentó que tenía que entrevistar a un testigo en Panamá en un proceso en que él representaba a la multinacional Ernest & Young. Aportó un número de noticia criminal y un informe de una oficina particular que pretende tener agentes similares a los del CTI pero privados. Se hace llamar Investigación Criminal de la Defensa – UID que solía trabajar para el extraditable Moreno.

Pero Investigadores de la corte encontraron que el número de noticia criminal que había aportado el capturado exfuncionario no tenía que ver con la multinacional y correspondía a un proceso común por violencia intrafamiliar en el cual, siendo Moreno el apoderado, no asistía a las diligencias sino que enviaba a una asistente. Para terminar de completar, la pareja involucrada en el caso intrafamiliar, ya había conciliado para el momento en que Moreno informó que aún estaba en desarrollo.

Pero la Corte se sorprendió aún más cuando sin haber tomado la decisión de aplazar la práctica de pruebas contra el exgobernador Ramos como lo solicitaba Moreno, éste ya había llamado a los testigos que debían declarar para que no se presentaran esa semana.

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El magistrado Eyder Patiño que es quien estudia la situación jurídica de Luis Alfredo Ramos, llevó la queja sobre las mentiras de Moreno a su sala y les propuso a sus compañeros solicitar a la Fiscalía abrirle investigación penal por falsedad en documento y al Consejo de la Judicatura, indagarlo disciplinariamente. Todavía era integrante de esa sala, el magistrado Leonidas Bustos de quien se ha dicho que ha sido el padrino de la carrera de Moreno. La mayoría decidió, extrañamente, enviar únicamente la petición de la investigación disciplinaria y archivaron la solicitud para la penal.

En esa ocasión, Moreno, quien era muy conocido en la Corte, les envió un escrito a los magistrados argumentando que sus investigadores se habían extralimitado haciendo averiguaciones en su contra.